Archive for the ‘Filosofeando?’ category

Añorando el infierno

junio 18, 2007

salvame señor

La educación religiosa, como se puede comprobar en mi último post busca un adoctrinamiento el cual permita por parte de una jerarquía controlar a las masas usando la palabra de Dios como coartada. Todo esta justificado por la voluntad de Dios, desde una guerra hasta la elección de un presidente del gobierno.

Las religiones contienen unos valores morales, que vistos desde fuera son muy dignos y maravillosos, pero una vez analizados en el contexto de lo que supone cualquier religión y su funcionamiento son una hipocresía pomposa.

Las religiones tiene la máxima de que todo lo que hagas en la vida será finalmente juzgado cuando mueras, no vamos a entrar en si esto tiene algún punto de verdad o mentira, simplemente reflexionaremos sobre la creencia de él día del juicio final.

Cuando nadie se planteaba si los dioses existían o no, era una cuestión que se daba por hecho, todo acto de un individuo era reflexionado, teniendo presente que tarde o temprano se debía dar cuentas a un ser superior. Eso conseguía que más de uno se pensara dos veces sus decisiones pues en el infierno no existía la piedad, no se habían inventado el castigo eterno para nada. Hacer el mal tenia unas consecuencias, aquí y si no seguro en el más alla.

Este presing psicológico permitía dos cosas, una que era mantener a la población hasta cierto punto controlada, consiguiendo que hacer el mal no fuera algo de que enorgullecerse, y después darle un sentido a la vida, ya que conseguir el paraíso siempre es un buen aliciente para no ser mala persona e intentar ganar puntos para que se nos permitiera la entrada.

¿Qué ocurre ahora? Los valores religiosos hemos conseguido sacudirlos de nuestra sociedad hasta cierto punto, pero cada vez más la cultura impide creer en paraísos idílicos y milagros increíbles, esa perdida de valores no han sido suplidos por otros de la misma importancia, ni con la misma dedicación. Se ha dado por hecho que hacer el bien es algo innato del ser humano, y nada más alejado de la realidad.

Un niño aprende a robar (por ejemplo un caramelo), o a pegar sin necesidad que un adulto le instruya. La picaresca, envidia o malicia es algo que tenemos todos los seres humanos dentro de nosotros. Solo debemos hacer un pequeño ejercicio mental, e imaginar que no existiera fuerzas de seguridad entre nosotros, ¿os imagináis?, ¿sin policía, ejercito o un simple guardia de seguridad? Seria un caos, robos, agresiones, el salvaje oeste para que vayamos a engañarnos. Esta claro que habría un gran porcentaje de gente honrada y que intentaría mantener un cierto grado de civismo, pero esta claro que la vida seria muy dura.

La falta de un juicio final o un infierno facilita el no respetar a los que nos rodean, cuando solo hay que responder ante uno mismo, convencernos o justificarnos es muy fácil, demasiado cuando vemos día a día en la TV a nuestros “lideres” actuando como meros mercenarios o aquellos que se proclaman como altavoces del más allá sueltan burradas dignas de la edad media.

¿Por qué ser cívico cuando la sociedad no lo es? ¿Que autoridad moral tienen aquellos que me exigen dignidad y lealtad cuando no existe reciprocidad? ¿Quién tiene derecho a decirme lo que esta bien o esta mal?

Nadie, solo podía hacerlo Dios, pero ya no existe, ni él ni el infierno, con lo cual no hay nada que temer ni tengo nada de que arrepentirme, pues solo respondo ante mi y ante la ley, eso si, si me pillan.

Anuncios

Y sin Evangelio, ¿qué?

mayo 30, 2007

evangelio

Limonada me envio esta reflexión hace un tiempo, y creo que es muy interesante:

“Where would Jesus be if no one had written the gospels?”
Chuck Palahniuk
(American freelance journalist, satirist and novelist. b.1961)

¿Dónde estaría Jesús si nadie hubiese escrito el Evangelio?

¿Tendría que haber venido otra vez a la tierra…? Formaría parte de la nada…? Sería alguien irrelevante…? No existiría la iglesia? Tanto se fio de los humanos que dejo el destino de su mensaje en manos de un pequeño grupo? Sería una religión pagana? Una leyenda?
Creo que es una reflexión muy interesante, que no deja en muy buen lugar al trabajo previo que hizo Jesucristo de su venida.

Volvemos

mayo 16, 2007

Gracias un problema con Telefónica he estado una temporada sin conexión de internet, así que involuntariamente he estado fuera de servicio, con lo que me he tomado unas pequeñas vacaciones respecto al blog. Algo que ha supuesto un reto para mí, ya que mi dependencia de la red es seguramente idéntica a la de cualquiera que me lea, una dependencia a la me he visto a prueba, con un resultado positivo.

Una vez superada, la dependencia no así la adicción vuelvo a tener ideas, nadie ha dicho que sean brillantes por si alguien piensa que tengo aires de grandeza, simplemente ideas y reflexiones sobre el futuro del blog, el sistema, la sociedad, e intentar comprender y analizar, muy difícilmente, a los encargados mediante designación ciudadana de dirigir nuestro Estado.

Pero todo tiene un por qué, toda consecuencia es debida a unos hechos, no se producen espontáneamente. Eso me hace preguntarme como hemos llegado a obtener al gremio político del estado español, donde el panorama es bastante triste, patético y pobre. Aquí es donde yo me pregunto, ¿Por qué nuestros políticos tienen un nivel de debate útil tan bajo? ¿Por qué su eficacia es tan pobre? ¿Por qué los intereses comunes son puestos en segundo lugar para primar otros debates inherentes? ¿Por qué?
Y lo que es peor, ¿Por qué los españoles permitimos esto?¿Por qué nos quedamos mirando, cayendo en las distracciones que nos proporcionan los medios?¿Por qué la autoridad de la ciudadanía es tan baja?¿Que nos impide movilizarnos de zona cívica usando el artículo 1.2 de nuestra constitución como lema?¿Donde está nuestro orgullo?

Todas las respuestas que os aparecen cuando me leéis seguramente son validas, pero no únicas, son totalmente compatibles y necesarias entre ellas para crear el país que tenemos ahora mismo sobre nuestras espaldas, y digo espaldas porque últimamente los debates de nuestro maravilloso y previsible congreso de los diputados son algo más parecido a una carga, aparte de que nos cuestan una “pasta” a los ciudadanos.

¿Hasta dónde debemos remontarnos? ¿Donde se inicia esta ruina? Uff, más preguntas… ¿Qué debemos hacer? ¿Tenemos que responder esas preguntas? ¿Es útil? ¿Nos ayudara saber cuáles fueron los errores para no volverlos a cometer?

Si lo pienso tranquilamente lo dudo, pues el refrán “El hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra” tiene una trayectoria tradicional e historica objetivamente cierta y que alimenta mis malos presagios sobre las respuestas, pero también creo que el conocimiento histórico ayudan a alimentar la conciencia colectiva creando unos valores mínimos que van calando proporcionalmente a la forma de aprender de nuestros errores colectivos. No sé si me he explicado.

Con lo cual sigo en el mismo punto, desde el cual mi desidia crece, no soy capaz de de pensar si merecemos más de lo que ya tenemos, ¿que nos hace dignos de unos políticos responsables, unos políticos leales a quienes les eligieron?, digo eligieron no patrocinaron. ¿Merecemos políticos mejores? Creo que no, ya que deberemos ganárnoslos, de igual manera que todo lo que nos rodea, que hemos conseguido gracias al fruto de nuestro trabajo, pues de igual manera debemos trabajar por lo nuestro. Votando masivamente, huelgas, manifestaciones, todo aquello que nos permita la “ley” debemos usarlo para nuestro provecho, el provecho del pueblo.

Cuál es nuestro hándicap, pues el maravilloso sistema. Tenemos un trabajo que mantener, una hipoteca que pagar, unas necesidades/comodidades que atender, y todo esto se pone en riesgo cuando participamos en el bien común de forma activa. Los bancos no van a darnos unos meses de plazo para que nos embarquemos en una lucha de derechos sociales, o nuestro jefe no entenderá que estemos fuera de nuestro puesto de trabajo intentando defender algún tipo de injusticia. Eso es secundario, muy secundario. Estamos atados de pies y manos, nuestra movilidad está muy bien acotada, ya se han encargado de eso por nosotros. ¿Podemos hacer algo?

Difícilmente. ¿Un blog? ¿Una concentración?¿Una manifestación?… ¿Para qué? ¿Nadie se da cuenta que las manifestaciones se hacen el fin de semana para conseguir una participación decente y molestar lo menos posible?

Mi intención no es recriminar a nadie, pues yo mismo soy un acomodado activista, donde no aparece por mi cabeza poner en peligro mi supervivencia. Hare lo que esté en mi mano para apoyar iniciativas que estén dentro de mis principios pero teniendo claro hasta dónde puedo llegar, el sistema es poco comprensivo con las buenas intenciones.

¿Soy egoísta? Seguramente sí, pero es que miro a mi alrededor y no veo por lo que pelear, las buenas ideas son dejadas de lado, repudiadas. Como ejemplo el problema medioambiental en el cual se encuentra sumida la Tierra actualmente. Desde hace muchos años las organizaciones ecologistas han estado denunciando este problema, avisando de las consecuencias, y las hemos ignorado y criticado, es más las seguimos rechazando a pesar de comprobar en nuestras propias carnes la inestabilidad del clima. Seguimos nuestro camino sin más, no nos queda opción. Y cada día veo más 4×4, sigo viendo ríos sucios, las playas explotadas, campos de golf en lugares semidesérticos, un derroche energético brutal, pero todo eso no importa. Solo podemos hacer una cosa, pagar nuestra hipoteca, y rezar que no suba más aun.

Mis estados de desidia son cíclicos, esta vez coincide con unas elecciones, será que es donde veo la decadencia del panorama político, y como nos tratan como meros borregos que respondemos a eslóganes de pacotilla. Mi intención de seguir con el blog es firme, simplemente aun no se qué rumbo seguir, seguramente será muy similar al actual, pero intentaremos resaltar lo positivo y dejar de lado lo negativo, con lo que me va a resultar complicado decir algo interesante.

En resumen, vuelvo a poner en funcionamiento el blog.

Volumen II

febrero 22, 2007

El desmerecimiento gratuito, la infravaloración del rival, la pérdida de respeto hacia la valía del adversario. Todo esto es lo único que veo en el debate político diario. No voy a entrar en debates sobre quien descalifica más o menos, no es a donde quiero llegar, el problema aparece cuando aquellos quienes lo contemplamos no movemos un músculo por denunciarlo o impedirlo. Aquellos que nos deben guiar hacia un mundo mejor se enredan en discusiones demagógicas, en vez de usar las herramientas del estado de derecho, por el cual han luchado nuestros antepasados, para obtener con él el máximo rendimiento, teniendo como único objetivo el bien común.

Esto no solo ocurre en nuestro panorama político, pero también en el panorama social. Solo veo la búsqueda del fallo, el desprestigio del culto o del inteligente, del hábil o el bello, preferimos lo banal o vulgar, el incompetente o el gracioso, aquello que nos hace pensar o mejor dicho ver la realidad no lo queremos cerca. No queremos contextos ni razones, queremos eslóganes.

Elogiar a quienes sobresalen supone un reconocimiento hacia aquel que con habilidad ha conseguido sobresalir entre el colectivo con mayor o menor repercusión, a la vez  se reconoce que el resto somos menos especiales. El remedio para esto es fácil, simplemente es ahondar en la condición humana e intentar que los trapos sucios de la victima salgan a flote, mostrar aquellas intimidades que cualquier ser humano del planeta que se precie debe poseer o padecer. Aquel que diga lo contrario es un mentiroso o muy infeliz.

Con ello conseguimos que el ser que destaca bajarlo al nivel del resto de los mortales, es otro humano más y con ello obtenemos felicidad y satisfacción. A la gente no le agrada ver a gente mejor que ella, pues nos muestra que nosotros tenemos una serie de limitaciones físicas o intelectuales, y no trabajamos cada día ni pagamos nuestra hipoteca para que luego tenga uno que estar callando por no saber de algo, o dando la razón a quien me la quita, o simplemente no tenemos músculos donde deberíamos, para eso no mantenemos el sistema, queremos nuestra dosis gloria y es aquella en la cual la multitud obtiene una victoria cada vez que alguien es subyugado a la opinión y voluntad del pueblo, a pesar que este no tenga razón. Cuando alguien es marcado por la sociedad ya difícilmente puede quitarse esa cruz, aunque sea injusta.

Esta claro que estoy generalizando, pues existen muchos colectivos que no actúan así, pero son la excepción, y su fuerza es débil ante aquellos que trabajan día a día para fomentar y sostener este sentimiento colectivo. Aun así resisten, y son la luz que nos puede guiar a ser mejores, siempre y cuando no nos pise el sistema, pues su compasión es cero y te vigila.

Tener cuidado compañeros, el siguiente podéis ser vosotros, o yo, y ya nunca más se sabrá de vuestros logros, simplemente seréis absorbidos por la comunidad y os volveréis anónimos e infortunados que es lo que agrada.

“La naturaleza ha hecho al hombre feliz y bueno, pero la sociedad lo deprava y lo hace miserable.”  Jean-Jacques Rousseau

Volumen I

enero 1, 2007

La civilización humana esta creada sobre derramamientos de sangre, empezando desde cuando el homo sapiens sometió evolutivamente al Neardental, pasando por el imperio romano, la revolución francesa, y llegando al día de hoy donde solo hay que mirar el periódico y comprobar como cometemos los mismos errores de siempre. Cualquier momento que supusiera una transformación de cualquier tipo para el rumbo de la humanidad que hoy en día conocemos, esta salpicado de sangre de algún u otro modo.

Los pensamientos e ideologías trasladarlas a la sociedad, supone un escollo para el progreso. Hasta que se adquiere la sabiduría suficiente para conseguir desarrollar los conceptos básicos de una forma nueva de pensar, se necesita un desarrollo intelectual de forma singular como individuo y de conjunto como sociedad.

Conseguir que una sociedad capte un pensamiento ideológico de la mima manera que aquel que la sintió y la creo, supone una tarea muy difícil de trasladar a la vida diaria de aquellos que no buscan crear ideales ni formas de mejorar la sociedad, realizando su función gregaria indispensable para cualquier especie.

Eso implica un rechazo que suele transformarse en un enfrentamiento entre un sector de la población que si que llega a comprender la posible mejora para el conjunto de la población por el otro sector de la población que entiende que desarrollar ese movimiento ideológico no es útil e incluso puede resultar dañino, hasta el punto de volverse violento un bando por implantarlo u otro bando por impedirlo.

Esto conlleva a que para analizar la implantación de una ideología en la sociedad hay que implicar totalmente a la sociedad, aparte del análisis minucioso de las fuentes ideológicas, buscando en ellas los principios básicos sobre la que se sostiene, puede determinar que puntos pueden ser validos sumándole el aprendizaje que hemos adquirido con el paso del tiempo y comprendiendo más a la sociedad con sus errores y defectos de los cuales inevitablemente tenemos los humanos, los cuales nos resultan muy difícil de aceptar.

Las ideas utópicas que conllevan a que los humanos vivamos de forma armoniosa los unos con los otros, debe ser mantenida para sobrevivir como especie, no solo para conseguir un cierto nivel de civilización, si no a nivel primario, ya que la competición entre especies de su misma raza es un peligro para ella misma cuando eso conlleva su misma destrucción. Fácilmente podemos comprobar como nuestra especie a llegado a evolucionar de tal manera que ha conseguido tener en sus manos su completa e irreversible extinción, esto es el mayor error que puede cometer cualquier ser vivo del universo, de exponerse de forma consciente a su desaparición completa, algo que consideraríamos asombrosamente absurdo si lo comprobáramos en una especie animal de las que no rodea.

Aplicar la ciencia y los conocimientos adquiridos sobre nosotros mismos como individuos dentro de una sociedad total es el paso más difícil que le queda a la humanidad por dar y dudo mucho que lo dé, a menos que vuelva a existir alguna tragedia o conflicto sangriento lo suficientemente grande para hacerle ver bruscamente a conjunto del mundo que en al vida estamos de paso, y que lo único que podemos hacer es vivir con la máxima paz y felicidad el tiempo que estemos presentes. Hacer lo contrario es perder energía, de la cual estamos creados y en la cual nos transformaremos. Más allá es mentirnos a nosotros mismos, intentar pensar que nuestra presencia en el conjunto del universo tiene un significado más especial que una mera flor, es algo que podemos considerar innato, pero es lo suficientemente fuerte y poderoso para conseguir impedir que nuestra estancia en el universo solo sea contemplativa y placentera. Buscamos transformar nuestro entorno, dejar huella, ser activos o al menos tener la sensación de serlo, sin darnos cuenta de los valores que perdemos y en los errores que caemos.

Pararnos en los detalles y no ver el conjunto, como decía el dicho, solo ver los árboles y no ver el bosque, o algo así, nos distrae, nos debilita, no enfrenta, y nos hace fáciles de manejar. ¿Seremos capaces de dar ese salto evolutivo?¿Conseguiremos unir fuerzas?¿Con violencia una vez más? El tiempo hablara.