Fin del tripartito – autocrítica desde la izquierda.

Se acabo el tripartito catalán, como dice Carod-Rovira se pone fin al primer gobierno completamente de izquierdas desde la II Republica. Unas palabras tristes de alguien despechado, pues Esquerra ha pecado en inexperiencia y pedantería. Usar referencias del pasado también trae recuerdos y datos del pasado, que me gustarían poner sobre la mesa para analizar esta ruptura.

En la Guerra Civil española, uno de los factores que perjudico al bando republicano fue la falta de criterio común, la falta de una sola estrategia, de unión total y las propias rivalidades entre los propios republicanos. Esta claro que el factor más importante fue la superioridad bélica nacional gracias a los fascistas Alemanes e Italianos, pero la falta de ir todos a una, hombro con hombro y buscar un objetivo común, dejando para después de la guerra limar las posibles diferencias, debilito al bando republicano de forma importante.

La historia se repite, Esquerra Republicana puede tener unos ideales más o menos compartidos por la población, concretamente un 16 % de la población catalana comparte su ideología, y su voz y voto para transformar la sociedad catalana debe ser proporcional a su porcentaje. Con esto quiero decir, que lo que no puede hacer Esquerra es intentar imponer en mayor medida de la que la sociedad le ha encomendado, ya sea para el Estatuto Catalán o para gobernar la Generalitat.

En una simple legislatura Esquerra ha intentado transformar el modelo de estado español a una velocidad inadecuada, pues cambiar un país centralista a un modelo federal, por mucha constitución de las autonomías y transición que valga, necesita tiempo, y los cambios bruscos no son bien vistos por la sociedad. Les ha faltado análisis, humildad, y algo que quiero destacar, lealtad a la izquierda.

Sabemos que el PSOE no es el partido de izquierdas modélico para aquellos que pensamos que la sociedad puede ser algo más progresista de lo que es, pero es la única alternativa real al PP, partido político con raíces franquistas y con aspiraciones neoliberales. Son el enemigo a batir, y hay que derrotarles, aislándoles en sus pensamientos radicales y conservadores, dejando bien claro que con ese tipo de pensamientos no se pueden tratar, por que no les interesa, ya que solo quieren mandar e imponer su modelo capitalista salvaje. Su base, Madrid, en un estado federal pierde mucho, y esa es su batalla, intentar mantener su estatus en la nación española en donde administrar nuestros impuestos y gobernarnos sin tener en cuenta las singularidades territoriales. Conseguir desvincularse totalmente de la capital no se puede hacer como ha querido Esquerra.

Esto es lo que debe saber ver ERC, tener claro que lo primero es lo primero, que para que Cataluña consiga algún día, si así lo desea, la independencia de España, hay que dar unos pasos, pero uno detrás de otro, y para que los pasos sean firmes e inalterables ante la llegada del PP, deberían haber tragado algo de saliva y buscado un objetivo común.

Esquerra solo le hace un flaco favor al Partido Popular, este nuevo estatuto seguramente no es el que ellos querrían, pero saben que dan un paso más en su autonomía, un paso más hacia un fin concreto, y convertirse en aliados del PP por el NO, ya sea por uno u otro motivo, lo único que puede conseguir es debilitar a quienes son sus aliados naturales. Es un flash-back de la guerra civil, la historia se repite, la izquierda se enfrenta a si misma, y la derecha simplemente se frota las manos.
Entre todas las facciones existentes, el coronel Casado representaba una de las más importantes dentro de la republica, el cual no seguía la estrategia del gobierno de Juan Negrín. Casado se sublevo a Negrín, y este le llamo por teléfono:

-¿Que ocurre en Madrid, mi general?- preguntó Negrín. -“Me he sublevado”- le respondió Casado. -¿Que se ha sublevado?, ¿contra quién? ¿Contra mí?- “Sí, contra usted y no soy ningún general, sólo un coronel que pretender cumplir con su deber”-. -“Entonces, considérese usted relevado del mando”- concluyó Negrín.

Simplemente hay que cambiar a Casado por Carod-Rovira y a Negrin por Maragall, y ya tenemos el final del tripartito.

“¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?”
Bertrand Russell

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